Gracias principalmente a las nuevas tecnologías facilitadas por los Ki-engir procedimos a una carrera armamentística de dimensiones hasta entonces desconocidas para la humanidad.
Hubo un tercer encuentro en los límites de nuestro sistema, los Ki-engir nos abandonaron tan rápido como había llegado y, en apenas meses, los Hijos de Ra, como entonces los conocimos, arrasaron a una humanidad en la cúspide de su esplendor. La práctica totalidad de nuestras bases en diferentes planetas de nuestro sistema fueron destruidas, las colonias de Marte sufrieron daños en un 96%, el faraónico IKS que ayudaba a crear los agujeros de gusano con los que nos comunicábamos con Vega y Alpha Centauri fue reducido a poco más que polvo espacial por nuestras propias naves para evitar su captura, la Tierra fue completamente arrasada. Solo permanecieron intactos, sin que nunca se haya sabido el motivo real, la práctica totalidad de los asentamientos lunares y la estación espacial Redención.
Tan rápido como vinieron, llegaron y vencieron, los Hijos de Ra nos abandoron sumidos en la destrucción, apenas nos dedicaron un suspiro de su existencia para continuar su aparentemente eterna persecución de los Ki-engir. Dejaron a una humanidad enfrentada al reto de evitar su exterminio...
Categories:
Historia,
Todas las Entradas
Publicar un comentario