Aquelarre

Hubo un segundo encuentro, esta vez las cosas fueron algo más difíciles. Nadie sobrevivió para narrar lo ocurrido.

Los Ki-engir nos dieron una triste explicaciñon, casi como si fuéramos niños, acerca de una malvada raza por la cual eran perseguidos a raíz de una gran guerra que llevaba durando ya varios milenios, una guerra que buscaba su exterminio. Pidieron nuestra ayuda, suplicaron nuestra indulgencia por habernos ocultado tan vital información... Lamentablemente les creímos y decidimos unir nuestras fuerzas en algo que los medios de comunicación de la época apoyaron alegremente como el Propósito.

Fue nuestro tercer y último error.